Productividad para adolescentes: Introducción

He empezado a explicar las técnicas de productividad a mi hija adolescente que acaba de empezar la ESO. Esto es lo que ha pasado…

Mi punto de vista: nadie les ha enseñado

Antes de empezar, mi principal reflexión es que una introducción a las técnicas de productividad se debería realizar, de forma casi obligatoria, en algún momento entre el último ciclo de primaria y la ESO. Creo que complementaría muy bien los contenidos didácticos y ayudaría enormemente a nuestros hijos a aprender a pensar y a ser más organizados.

Tener una guía desde pequeños haría que los hábitos productivos se adquirieran desde la edad temprana, lo cual facilitaría la inclusión en el mundo laboral a partir de la mayoría de edad.

Pomodoro para adolescentes

He decidido empezar por la técnica tal vez más sencilla, basada en ciclos de trabajo y descanso preprogramados. Aprovechando que mi hija tenía que estudiar sociales, que suele ser una asignatura aburrida ( o eso recuerdo yo de la EGB ) le he explicado que se cansará menos si estudia durante “un rato” y luego descansa unos minutos antes de volver a continuar “otro rato“. Vamos, la archiconocida técnica pomodoro. Cada periodo de trabajo suele durar unos 25 o 30 minutos y se le llama pomodoro.  Cada pomodoro implica descansar unos 5 minutos. Cada 4 pomodoros, se debe realizar un descanso más largo, de entre 15 o 30 minutos.

Me ha mirado con cara rara pero creo que me ha entendido. De hecho, ha mostrado más atención a la historia del reloj de cocina con forma de tomate que a la técnica en sí, pero seguro que esa imagen le servirá para recordar mejor la técnica.

Hoy, festivo en mi ciudad, solo ha aguantado dos pomodoros estudiando … había muchas distracciones. Ya os iré contando si en estos próximos días recuerda mis explicaciones.

Mapas mentales

Aunque no se puedan considerar una técnica de productividad en sí misma, mi hija ya ha entendido la esencia y los está haciendo y usando para estudiar desde el primer día de clase. Y eso para sorpresa de algún profesor, que le ha preguntado si yo también era docente – No, es informático – le contestó mi hija.

Creo que los mapas mentales van bien para aprender y estudiar cualquier concepto, y nos ayudan a ser más estructurados y a aprender más rápido, lo que se deriva en una mayor eficiencia.


En los próximos días seguiré introduciendo técnicas en casa y ya veremos como reacciona mi hija cuando le hable de los contextos y esas cosas que tiene GTD.

Foto: Hora de ir para casa de Eros Menezes Cabral bajo licencia CC

 

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